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  • Foto del escritorCarmen San Antón Pedernales

MIRAR ATRÁS PARA COGER IMPULSO.




Ahora que estamos en el siglo XXI y el feminismo es un movimiento consolidado y respetado en occidente, volvamos al principio y en el principio fue la Revolución Francesa y la Declaración de Los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789.

Un buen número de mujeres creyeron que esta Declaración también hablaba de ellas, hubo cierto debate social, se crearon clubes de mujeres, primero en Francia y enseguida en Europa y se publicaron manifiestos.

Pero ese ensueño de justicia, igualdad y libertad duró muy poco, muy pronto, quedó claro que la palabra "Hombre" no incluía a la mujer.

Una revolucionaria que se dio cuenta de esta injusticia fue Olympe de Gouges que redactó en medio de la vorágine de la Revolución, en 1.791, la Declaración de los Derechos de la mujer y la ciudadana, indignada y asombrada por el hecho de que muchos de los revolucionarios que luchaban contra la opresión y las desigualdades del Antiguo Régimen, fueran incapaces de aceptar la igualdad de derechos y obligaciones de la mujer.


Olimpia de Gouges nació en 1748 en una humilde familia de Occitania (Francia); con 17 años estaba ya casada y a los 18, era viuda con un hijo, Pierre. Nació como Marie Gouze y ya viuda, se marchó con su hijo a París decidida a ser autosuficiente y a obtener para ella y su hijo la educación y la cultura que la vida les había negado.

Gracias a una pequeña fortuna heredada de su marido, estudió y se formó hasta convertirse en una escritora con gran contenido social. En la Francia pre revolucionaria accedió como Olimpie de Gouges, (Marie Gouze había muerto y nacido Olimpie, el nombre de su madre),a los "salones" ilustrados donde conoció a personajes progresistas y antiabsolutistas como Sophie de Grounchy y Nicolás de Caricat, marqueses de Concorcet. El matemático, filósofo y político Concorcet era firme defensor de la igualdad de la mujer, era un "aliado masculino" muy necesario y apreciado en una época donde esta postura no era habitual ni siquiera entre los ilustrados, filósofos e intelectuales. Por cierto que Concorcet compartió con Olimpia el mismo destino trágico muriendo en prisión en 1793, durante el Terror dirigido por Robespierre.

Olimpia de Gouges mantuvo durante el periodo prerrevolucionario una intensa actividad a favor de la abolición de la esclavitud, escribiendo Réflexion sur les hommes negres, Le marché des noir y una obra teatral Esclavage des noirs, perteneciendo a la Masonería y al "Club de los amigos de los negros".

Esta actividad antiesclavista era muy peligrosa, dado que numerosas fortunas de Francia y Europa se habían construido gracias al tráfico y explotación de esclavos.

Su audacia y compromiso hizo que pasara un breve tiempo en la cárcel y que se le cerraran las puertas de la Comedie- Francaise.

Con la Revolución de 1789, volvió a retomar su actividad de dramaturga y activista política; preocupada por la situación económica, publica Lettre au Peuple ou le projet d,una Caisse patriotique (Carta al pueblo o proyecto de una Banca patriótica).

No tardó en cerrar filas con los girondinos, la facción más moderada de la revolución; heredera del pensamiento político de Montesquieu, defiende la separación de poderes y evoluciona desde el apoyo a una monarquía constitucional, se opuso a la ejecución de Luis XVI, a la adhesión de la causa republicana.

Olympe, al igual que otras contemporáneas, no comprendía por qué la revolución que parecía defender los derechos de los oprimidos, no tenía en cuenta los derechos de la mujer y decidió con su habitual contundencia y valentía, ponerlos sobre el papel. La misma contundencia con la que solía decir que "si la mujer puede subir al cadalso, también puede hacerlo a la tribuna pública".

La Declaración de Derechos de la mujer y la ciudadana, es un texto que sorprende por su modernidad. Sus 17 artículos parecen hoy absolutamente razonables, irrenunciables y básicos en una sociedad democrática, próspera y avanzada.

Sin embargo, las reivindicaciones de esta mujer precursora de las leyes del estado del bienestar( protección de la infancia, de los ancianos, de los parados,...) y del "matrimonio igualitario" no fueron atendidas por la Convención.

Por el contrario, el acceso al poder de los jacobinos con Robespierre y Marat, entre otros, le acallaron para siempre. En medio del conflicto y las purgas entre girondinos y jacobinos, sabiéndose perseguida se refugió en el Valle del Loira. Siguió escribiendo y decidió realizar un desplazamiento puntual a París para publicar su última obra.

Su editor, girondino como ella, le denunció. Durante el Terror las delaciones y acusaciones eran habituales y un modo de conservar la cabeza; detenida y conducida a prisión, la dureza de su cautiverio no la hizo callar, confiaba en su oratoria y en su escritura para hacer valer su inocencia.

Mediante la colaboración de antiguos correligionarios aún libres publicó dos panfletos que tuvieron una amplia difusión: Olympe de Gouges en el tribunal revolucionario y Una patriota perseguida.

El 2 de noviembre fue llevada ante el tribunal revolucionario. Se le negó el derecho a un abogado por lo que se defendió ella misma con valor e inteligencia, pero estaba sentenciada de antemano. Condenada a muerte fue guillotinada al amanecer del día siguiente. Tenía 45 años.

Su único hijo, Pierre, abjuró públicamente de su madre por miedo a la guillotina. Intencionadamente olvidada hasta el siglo XX, su luminosa y extraordinaria figura adquiere cada día mayor relevancia e importancia dentro de la historia de la humanidad.


A esta Francia revolucionaria y efervescente, contradictoria, apasionante y peligrosa, donde el Viejo Orden muere entre estertores y el Nuevo Orden es parido con dolor e innumerables contracciones, cuando mucha gente quiere irse por razones que comprendemos, una mujer inglesa de treinta y tres años llega sola a París llena de ansias de vida y fervor revolucionario. Es diciembre de 1.792, en enero del 93, Luis XVI es guillotinado, en septiembre empezó el Terror.

¿Quién es esta joven mujer cálida, apasionada e intelectual que llega a París a vivir la revolución, decidida a a liberarse de sus últimos prejuicios?.

Es Mary Wollstonecraft y al igual que Olimpia es una de las grandes figuras del mundo moderno, a pesar de que son muy poco conocidas para el público.

Hay gente conocida y famosa que no es nada importante, y hay gente importante que no es famosa ni conocida. Pues bien, hablemos de gente importante.

Mary Wollstonecraft era conocida en su Inglaterra natal por su apoyo a los ideales de la Revolución francesa frente a los ataques de los reaccionarios ingleses, especialmente de Edmund Burke. Antes de escribir la Vindicación de los derechos de la mujer (1792), que le hizo famosa, publicó otro texto político titulado Vindicación de los derechos del hombre, en apoyo de las ideas ilustradas y revolucionarias.

En París, Mary W., se libera emocionalmente, de los 18 hasta los 29 años, había trabajado en los tres oficios que podía realizar una chica decente de clase media :

institutriz / niñera, dama de compañía y maestra. Siempre, intentando mantenerse a si misma y a sus hermanas, y rondando la catástrofe económica. Su padre jugador y alcohólico había arruinado a la familia y maltratado a su madre.

Pero, ahora vivía de sus escritos y traducciones, era independiente y libre, algo extraordinario en una mujer en el XVIII, su publicaciones Reflexiones sobre la educación de las hijas y Historias originales tenían aceptación en un público deseoso de educación, cultura y buenos modales.

En París, se enamora de un aventurero americano, Gilbert Imlay, con el que se refugia en Neully huyendo el Terror, mientras en París ruedan las cabezas de sus amistades y se cierran los clubes de mujeres. Mary esta desolada, pero embarazada y enamorada es feliz en Neully. Pero, su querido Gilbert se aburrió pronto y abandonó a Mary embarazada de su hija Fanny convirtiéndole en una perdida, una madre soltera con una hija bastarda.

Su loca pasión por Imlay y la amargura por el abandono le sumió en la oscuridad por un tiempo, pero se recuperó y comenzó una relación profesional y sentimental con su amigo William Godwin, escritor y político precursor del pensamiento anarquista.

En 1.797, nació su segunda hija Mary y tal como le sucedió a su querida amiga y compañera (habían fundado juntas una escuela), Fanny Blod, doce años antes, murió como consecuencia de la fiebre puerperal, 10 días después del parto. Tenía 37 años.

William roto de dolor, publicó en 1798, Memorias de la autora de Vindicación de los derechos de la mujer, donde se recogía toda su obra, incluyendo las cartas a Imlay.

Él pensaba rendir así un homenaje a su mujer, pero en el mundo soplaban ya los vientos reaccionarios y los conservadores aprovecharon la irregularidad de la vida de Mary, sobre todo sus relaciones sexuales pecaminosas y su vida poco convencional para acabar con su memoria y desprestigiar sus libros. Se le demonizó y ridiculizó , desvirtuando el sentido de sus trabajos. Durante siglo y medio consiguieron enterrarla en un conveniente estereotipo circular: era una loca, una desgraciada, una inmoral, una feminista: las feministas eran inmorales, desgraciadas, feas y locas.


Nadie muere si deja un legado como el que hemos descrito, vive en el pensamiento y el sentimiento de sus descendientes y Mary tuvo a su hija Mary, a la que no conoció, pero sí a la inversa. Mary Godwin que sería mundialmente famosa como Mary Shelley, conoció, amó y respetó profundamente a su madre a través de sus escritos, el recuerdo de su padre, sus amistades y colegas.

Durante toda su vida defendió la filosofía de su madre y en 1827 escribió a un amigo: El recuerdo de ella ha sido siempre el orgullo y la dicha de mi vida.

A pesar de los esfuerzos de su difunta madre, a principios del siglo XIX, las mujeres artistas era "monstruos por definición" y precisamente en 1818, Mary casada con el poeta Percy Shelley, creó el "monstruo supremo de la modernidad" en su novela, Frankenstein o el moderno Prometeo.

Durante el verano boreal de 1816, el año sin verano, el hemisferio norte soportó un largo y frío "invierno volcánico" debido a la erupción del volcán Tambora (Polinesia).

Durante este terrible año, Mary y su marido Percy hicieron una visita a su amigo Lord Byron que entonces residía en Suiza.

Byron retó a los Shelley y a su médico personal John Polidori, a componer cada uno una historia de terror. Allí, Mary desarrolló la idea de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico impregnada de romanticismo. El médico Polidori ideó su novela El vampiro, publicada en 1819 que es también la primera referencia literaria de este subgénero del terror. Así que, en cierta manera, los temas de Frankenstein y el vampiro fueron creados más o menos en la misma circunstancia.

Frankenstein ha superado en popularidad a su autora, algo que ocurre frecuentemente, le pasó a A. Conan Doyle con su Sherlom Holmes, a Brack Stoquer con Drácula e incluso, salvando las distancias, a Shakesperare con su Romeo y Julieta, hay muchos que creen que fueron personajes históricos y visitan la "casa" de Julieta en Verona, por no citar a Charles Chaplin y su Charlot.

Mary Shelley fue una escritora profesional, autora de cinco novelas además de la que le dio fama, libros de viajes y numerosos artículos.

Viajó por Europa y desde 1818 vivió en distintos lugares de Italia en compañía de Percy, Claire Clairmont y Alba, la hija de ésta y Lord Byron. Escribían, viajaban, leían, estudiaban y entablaban nuevas amistades. Italia proporcionaba a numerosos ingleses, incluido Lord Byron que por entonces vivía en Venecia, una libertad que no tenían en Inglaterra. Mary adoraba Italia, a pesar de que allí murieron dos de sus 4 hijos, una en Venecia y otra en Roma. Luchó contra la depresión que le causaron estas muertes refugiándose en la escritura.

La estancia en Italia fue muy fructífera para Percy y para ella, mientras él compuso poemas, ella escribió la novela autobiográfica Mathilda, la novela histórica Valperga y las obras de teatro Proserpine y Midas.

En 1822, la cercanía de la costa les ofreció la oportunidad de disfrutar la perfecta distracción para el verano, un velero, en julio de ese año, Percy Shilley y otros tres amigos partieron rumbo sur desde la costa de Livorno. Nunca regresaron, diez días después de la tormenta que les hizo naufragar, aparecieron tres cuerpos en la costa cercana a Viareggio, en cuya playa fue incinerado el cadáver de Percy por Lord Byron y otros amigos de la familia.

Tras la muerte de Percy, Mary vivió un año en Génova, donde veía frecuentemente a Byron y transcribía sus poemas. Estaba decidida a dedicarse plenamente a su hijo y a la literatura, pero tenía una situación económica muy precaria.

Así que, en 1823, volvió a Inglaterra donde se dedicó a la escritura, al trabajo editorial y a arreglar espinosos asuntos de la herencia de su hijo Percy Florence. Tras diversos cambios e residencia en Londres y vicisitudes económicas y emocionales, consiguió escribir su novela El último hombre, publicada en 1826.

En 1928, enfermó de viruela mientras visitaba a unas amigas en París, se recuperó perdiendo su juvenil belleza.

Durante el periodo 1827-40, trabajó como editora y escritora, publicó las novelas Perkin Warbeck (1830), Ladore (1835) y Falkner (1837) y contribuyó con 5 volúmenes a Vidas de los Científicos y Escritores más Eminentes de autores italianos, españoles, portugueses y franceses. También escribió artículos para revistas de mujeres.

En 1838, consiguió que un importante editor londinense publicara las obras completas de Percy Shelley, bajo el título de " Obas poéticas", mientras mantenía relaciones amistosas y algunas amorosas con escritores, poetas y políticos radicales.

Sin embargo, la preocupación principal de Mary durante estos años fue el bienestar de su hijo, de los 4 que tuvo, tres niñas murieron, no es de extrañar la dedicación de Mary por él. Estaban muy unidos y entre 1840 y 1842, madre e hijo viajaron juntos por el continente, travesías que Mary Shelley describiría en Caminatas en Alemania e Italia en 1840,1842 y 1843.

En 1844, murió Sir Timothy Shelley, su suegro, éste era una acomodado terrateniente que se negó a conocer a Mary y a su hijo y se relacionaron siempre por medio de abogados. Sir Timothy no aprobó jamás la vida de su hijo Percy, que fuera poeta, romántico y cercano al socialismo y anarquismo, en vez de comportarse como un rico hacendado defensor del status de la alta clase y que además, se enamorara de Mary cuando esta tenía 17 años y el 22, estando casado y con un hijo y huyera con ella a Europa, era más de lo que él podía soportar. Mary y Percy se casaron una vez que él enviudó, pero el viejo Timothy siempre se mostró inflexible, aunque durante un tiempo pasó una pensión, a su muerte, por primera vez madre e hijo fueron independientes financieramente.

Los últimos años estuvieron plagados de enfermedades, desde 1839 a 1851 en que falleció a los 53 años de lo que su médico sospechó que era un tumor cerebral.

Mary Shelley tuvo una vida basada en la literatura, tanto su padre como su marido le alentaron a escribir, además de tener el recuerdo de su madre escritora.

La crítica literaria y el análisis de su obra sugieren elementos autobiográficos, incluso en Frankenstein, aseguran algunos estudiosos, es crucial la pérdida de sus tres hijos y la muerte de su madre.

Las obras de Shelley se centran en el papel de la familia en la sociedad y el rol de la mujer dentro de esa familia.

Analiza la cultura patriarcal que separa a los sexos, hace notar "las características afectivas y compasivas propias de las mujeres y sugiere que la sociedad civil no funcionaría bien sin estas cualidades. Proponen que los valores femeninos triunfen sobre la "violencia" masculina y que los hombres deberían tener "compasión, comprensión y generosidad" para ser mejores.

Durante toda su vida, fue tomada en serio como escritora, pero después de su muerte ha sido recordada como la esposa del poeta Shelley y la autora de Frankenstein.

Esta forma de verla continuó hasta 1980 cuando se publicó el primer volumen de sus cartas completas y en 1989, se publicó la biografía completa: Mary Shelley: Romance y Realidad. Durante las últimas décadas se han reeditado sus obras y la crítica ha comenzado a tomarla en serio y hoy la consideramos una de las autoras esenciales del movimiento romántico.


25 años después de la muerte de Mary Shilley comenzaron a fundarse las primeras organizaciones para defender los derechos de las mujeres, la más importante fue liderada por Millicent Fawcett: Unión Nacional de Sociedades de Sufragio Femenino (NUWSS), dedicada a a la convocatoria de campañas y mítines dentro de la más estricta legalidad, educación y cortesía.

Tras más de 50 años intentando conseguir el voto para la mujer sin éxito, en 1903, Emmeline Pankhurst junto con sus dos hijas Christabel y Sylvia, fundaron la Unión Social y política de mujeres (WSPU), como escisión y contraposición al sector sufragista moderado.

El WSPU era partidario de la acción directa, basada en la desobediencia civil, la provocación y la rebeldía bajo el lema: Deeds, not Words, !Hechos, no palabras!.

A partir de 1903, Christabel y Anni Kenney fueron arrestadas por haber gritado consignas en favor del voto femenino en una reunión del Partido Liberal y eligieron la cárcel en lugar de pagar una multa.

Entre 1905 y 1913, se encarcelaron a unas 1100 sufragistas, y a partir de 1909, decidieron desarrollar huelgas de hambre en las prisiones. Frente a ello, el gobierno intentó obligarles a comer, lo que no tuvo mucho efecto por lo que se aprobó una ley conocida popularmente como Cat and Mouse Act, (Ley del gato y el ratón), que disponía que cuando una huelguista estaba demasiado débil, era entonces liberada pero más tarde de nuevo encarcelada, una vez que su vida se encontrara fuera de peligro.

¿Cómo se llego a esta situación?

El sufragio no era la única preocupación pero comprendieron que sin voto, no podría cambiarse nada. El voto representaba las expectativas de renovación social, moral, política y vital, por lo tanto, en 1912 cuando el Parlamento desestimó las propuestas en encaminadas a aprobar el voto femenino, aumentó el voltaje de sus acciones de desobediencia civil.

Las sufragistas del WSPU se entrenaron como guerrilla urbana, se encadenaron a las verjas de edificios públicos, se encaramaron a los tejados con megáfonos, lanzaron octavillas desde globos, atentaron con artefactos en estaciones, puertos, casas vacías,...boicotearon la representación del cuerpo femenino en museos, etc., acciones que nunca buscaron ni se cobraron víctimas.

En 1913, Emily Davison murió al ponerse frente al caballo del rey Jorge en el derby de Epsom. Y en marzo de 1914 en Glasgow (Escocia), las sufragistas libraron una batalla campal con la policía, los agentes dispararon balas de fogueo y las mujeres, que se defendían a paraguazos de los golpes de porra, contestaron lanzando macetas y sillas.

Los primeros meses de aquel año, la prensa inventarió hasta 141 actos de desobediencia civil.

Las sufragistas eran mujeres de su tiempo, no inventaron la acción directa y tenían un gran sentido del espectáculo y olfato mediático para llamar la atención de la prensa y presionar al gobierno. Tanto las las sufragistas moderadas como las combativas eran rupturistas al máximo, teniendo en cuenta la mentalidad de la época.

El belicismo de las sufragistas (llamadas "suffragettes" por la prensa de la época para distinguirlas de las moderadas), sorprende e incomoda a la sociedad patriarcal, acostumbrada a la pasividad y buena conducta femenina y al mismo tiempo, llama poderosamente la atención de un público ávido de historias sorprendentes.

La prensa intentó polarizar y dividir al movimiento: las sufragistas buenas y las malas, pero las bases eran versátiles y superaban perfectamente las discrepancias.

Ha sido la "historia oficial" a la que la interesado mostrarlas divididas para menospreciarlas.

Las sufragistas también recibieron reveses del movimiento obrero, que a menudo las tachó de panda de burguesas solo interesadas en acceder a los privilegios masculinos.

Es cierto que había muchas mujeres acomodadas, pero también que el movimiento creció a lo largo del siglo XIX y principios del XX y participaron mujeres obreras.

Las mujeres de las clases populares vivían en condiciones paupérrimas y tenían las urgencias de la vida cotidiana y claro, tenían menos educación y tiempo para la política entre el trabajo y la casa. Además, también hubo activistas que prefirieron enrolarse en partidos y sindicatos de clase.


Y llegó la Primera Guerra Mundial en 1914, y como siempre sucede en todas las guerras y conflictos, las mujeres debieron ocupar empleos hasta entonces tradicionalmente masculinos. Los debates sobre el lugar que la mujer ocupaba en la sociedad, continuaban, con la guerra acaparando todas las preocupaciones.


En 1915, las sufragistas de la WSPU fundaron un hospital que instalaron en una antigua nave industrial, dirigida enteramente por médicas y enfermeras sufragistas, incluso el hospital adaptó su lema de !Hechos, no palabras!.

El hospital, con más de 500 camas fue establecido por dos médicas, Louisa Garret Anderson y Flora Murray, que sabiendo que las autoridades británicas serían muy reacias a contar con su colaboración, (Anderson había sido condenada a 6 semanas de trabajos forzados, cumplió 4 semanas, por romper una ventana y Murray había cuidado a Emmeline Pankhurst y otras mujeres durante las huelgas de hambre en la cárcel), decidieron dirigirse a las autoridades francesas, quienes les facilitaron, hacia finales de 1914, instalaciones en París y en la costa del Canal de la Mancha para atender a los soldados heridos.

A comienzos de 1915, ante los buenos resultados obtenidos en Francia, el War Office les ofreció la posibilidad de regresar al Reino Unido y establecer un nuevo hospital bajo el mandato del cuerpo médico del Ejército Británico.

Un equipo de 180 mujeres, que reunían especialistas en todas las disciplinas médicas atendieron a más de 26.000 soldados heridos. Estas mujeres no solo eran avanzadas en cuestiones sociales y políticas, también lo eran en medicina y enfermería pues tenían en cuenta los aspectos emocionales y psicológicos del enfermo, en este caso, heridos de guerra. Al contrario que los tristes y oscuros hospitales, las estancias de éste estaban adornadas con cuadros y cortinas azules con el lema "Hechos, no palabras", debían ser familiares, luminosas y alegres. Las paredes se pintaron de verde, las camas se cubrieron con colchas coloridas y cada día varias voluntarias ponían flores frescas en los jarrones. También se habilitó una zona para el entretenimiento con una biblioteca con 5000 libros, una mesa de billar y un escenario para representaciones.

El hospital cerró en 1919 y la buena labor realizada contribuyó mucho a cambiar la percepción popular de las sufragistas y de la mujeres como profesionales.


Considerado como el mejor hospital de campaña de la 1ª G. Mundial, sus dos fundadoras y directoras ,Flora Murray (1.869-1923) y Louisa Garret Anderson (1873-1943) están enterradas juntas en un pequeño cementerio de la Inglaterra rural dado que eran pareja. En la lápida de su tumba está escrita una frase en inglés, que resume su vida: Hemos sido gloriosamente felices.

Les creo, no puede haber mayor felicidad que SER lo que quieres SER a pesar de todo y de todos, vivir de acuerdo con lo que eres y sientes, respetándote a tí misma y dejando un legado como el que ellas dejaron.

Creo que es el camino que debe seguir el feminismo, más allá de la igualdad de derechos y deberes ante la ley, aspecto básico e irrenunciable sin el cual no se puede construir nada bueno, está la creación de otra cultura, otra forma de ser y estar, una sociedad más cooperativa, alegre, positiva, sin "cursilerías" como la de ser "los ángeles del hogar" y otras majaderías que nos hecho polvo.


Cuando terminó la guerra, la brecha volvió a abrirse, los hombres volvieron a sus empleos y se suponía que ellas tenían que volver a "sus labores". Solo, en 1975, con la Ley sobre Eliminación de la Discriminación por sexo, las facultades de medicina y los hospitales se vieron forzados a aceptar mujeres en las mismas condiciones que los hombres.

En 1918, el parlamento del Reino Unido votó una ley acordando el derecho al voto de las mujeres de más de 30 años siempre que fueran propietarias de tierras o diplomadas de universidades británicas.

Diez años después, en 1928 se equipararon las condiciones de hombres y mujeres.

El derecho al voto no era la única cuestión de las sufragistas, pero había que empezar por ahí para poder continuar con el trabajo.

El primer país del mundo en instaurar esta derecho fue Nueva Zelanda, gracias a una sufragista inglesa, Kate Sheppard. Le siguieron Australia (1902) y Finlandia (1906).

U.S.A. lo implantó en 1919 para la mujeres blancas y en 1967 para la mujeres negras.

El caso de Sudáfrica es también "interesante", en 1930 se concede el voto a la mujeres blancas, en 1984 a las mujeres indias y en 1994 a las negras.

LLa"ma la atención la fecha tan tardía de "países civilizados" como Francia e Italia, 1945 después de la 2ª Guerra Mundial, Grecia en 1952 y !Suiza! en 1971.

En España fue reconocido el derecho al voto en la Constitución de 1931, durante la 2ª República y ejercido por primera vez en las elecciones generales de 1933.

La dictadura de Franco anuló tanto el sufragio femenino como el masculino, recuperando este derecho en 1976 durante la Transición.

No podemos terminar este pequeño ensayo sin recordar que el voto no es una obligación, pero sí un derecho y que los derechos que no se ejercen, se pierden.


"Nosotras, mujeres sufragistas, tenemos la misión más grande que el mundo haya conocido: liberar a la mitad de la raza humana y, a través de esa libertad, salvar al resto".

Emmeline Pankhurt (1858-1928)


Notas: cambia la palabra "sufragistas" por feministas. Las ideas de Emmeline siguen en pie, el feminismo es para tod@ los amantes de la libertad y dignidad humanas. Como diría Olympie de Gouges: Lo que es bueno para un hombre es bueno para una mujer y lo que es bueno para una mujer es bueno para un hombre.

En la Escuela de Arte de Almería, el día 8 de marzo, celebramos el Día de la Mujer con esta conferencia que iba acompañada de la proyección de 60 imágenes, por tanto, el escrito está pensado para ser "dicho" e iluminado con la proyección de fotos, dibujos, pinturas, noticias de la prensa y textos de las protagonistas.















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Despedida.

Desde la primera clase supe que este sería un curso que no me dejaría indiferente. No todos los días tiene una la suerte de cruzarse con personas extraordinarias. Para mí, una persona extraordinaria e

2 comentários


Alexandra Carrascosa
Alexandra Carrascosa
16 de mai. de 2022

💜Grande aquella master class sobre historia del sufragismo el 8M. De una alumna tuya de Gráfica Publicitaria de la EAA.

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Lola Miranda
Lola Miranda
09 de mai. de 2022

Gracias Karmentxu por compartir tus conocimientos sobre la lucha de la mujer para llegar a la Libertad. Maravillosamente intensa tu conferencia, me quedo con ganas de ver las fotografías y demás documentos gráficos que la acompañan. Un abrazo grande

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